Comentario sobre la GPC “Exercise-Based Knee and Anterior Cruciate Ligament Injury Prevention” (2018)

Nombre completo de la guía: Exercise-Based Knee and Anterior Cruciate Ligament Injury Prevention.

Asignatura: Métodos Específicos de Intervención en Fisioterapia II.

Universidad: Universidad Complutense de Madrid.

Nombre de los estudiantes: Álvaro Domínguez García, Hugo Fernández Rubio.

Contenidos de la guía:

 

La articulación de la rodilla es una de las articulaciones más propensas a padecer lesiones, de ahí que gran número de artículos tengan como objetivo el estudio de cómo prevenir las mismas.

En esta guía de práctica clínica encontraremos cuáles son los procedimientos con mayor evidencia respecto a la prevención de las lesiones de rodilla, en concreto, aquellas que afecten al ligamento cruzado anterior.

El ejercicio preventivo ha de ser realizado por todo atleta, independientemente del riesgo individual, aunque prestaremos especial atención a aquellos deportes en los que encontremos saltos verticales.

Entre los programas diseñados con mayor evidencia encontramos algunos como el Harmoknee, el PEP, o el Knäkontroll. Todos ellos cumplen con la evidencia de que obtendremos mejores resultados cuando trabajemos múltiples componentes del ejercicio, siendo los principales el control proximal, con entrenamientos de Core, la fuerza, la propiocepción, y los ejercicios pliométricos.

Estos deben realizarse varias veces por semana con un volumen de entrenamiento siempre superior a 30 minutos/semanales. Aunque muchos programas recogen también los ejercicios de equilibrio como parte del entrenamiento, se ha demostrado que se obtienen los mismos resultados obviando este componente.

Los mejores resultados han sido observados en atletas mujeres, sobre todo en edades tempranas (18-24 años). Esto se debe a sus niveles superiores de estrógenos y la consecuente laxitud ligamentosa. Será de vital importancia el cumplimiento estricto tanto en pretemporada, como durante el desarrollo de la misma para obtener los resultados óptimos.

En conclusión, hay suficiente evidencia para confirmar que un programa de prevención de lesiones del ligamento cruzado anterior resulta efectivo para prevenir estas, sobre todo en mujeres.

 

English version:

The knee joint is one of the most susceptible joints to suffer injuries, hence the big amount of articles that are aimed at preventing them.

In this clinical practice guideline we will find which are the procedures with more evidence regarding the prevention of knee injuries, in particular, those that affect the anterior cruciate ligament.

Every athlete should do preventive exercise, regardless of the individual risk, although we will pay special attention to those sports that include vertical jumps.

Among the programs designed with more evidence we find some such as the Harmoknee, the PEP or the Knäkontroll. All of them fulfill the evidence that we will obtain better results when we work with multiple components of exercise, the main ones being proximal control (with core training), strength, proprioception and plyometric exercises.

These should be done several times a week, always exceeding 30 minutes per week of training volume. Many programs also add balance exercises as part of training; it has been shown that the same results are obtained by leaving them out.

The best results have been observed in female athletes, especially at early ages (18-24). This is due to their higher levels of estrogen and the consequent ligamentous laxity. Strict compliance will have vital importance during the preseason and the development of the same to obtain the best results.

In conclusion, there is enough evidence to confirm that a prevention program for anterior cruciate ligament injuries is effective preventing them, particularly in women.

 

Amelia JH Arundale, Mario Bizzini, Airelle Giordano, Timothy E Hewett, David S Logerstedt, Bert Mandelbaum, David A Scalzitti, Holly Silvers-Granelli, Lynn Snyder-Mackler, FAPTA. Exercise-Based Knee and Anterior Cruciate Ligament Injury Prevention. J Orthop Sports Phys Ther. 2018;48(9):A1-A42.


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