Nombre completo de la guía: Ankle stability and movement coordination impairments: Ankle ligament sprains.
Asignatura: Métodos Específicos de Intervención en Fisioterapia II.
Universidad: Universidad Complutense de Madrid.
Nombre de la estudiante: Inés Rodríguez González.
Contenidos de la guía:
Los esguinces laterales de tobillo suponen la lesión del ligamento lateral externo del tobillo. Esta lesión se produce más comúnmente por inversión brusca del tobillo. Las consecuencias más usuales son el dolor y la inestabilidad. Cuando los síntomas de inestabilidad continúan una vez la lesión se ha curado, a los pacientes se les suele diagnosticar inestabilidad de tobillo.
El esguince lateral de tobillo se relaciona con ciertos factores de riesgo como haber tenido un esguince de tobillo previo, no utilizar tobilleras o vendajes, no calentar adecuadamente antes del deporte, tener poca flexión dorsal de tobillo y no realizar ejercicios preventivos de equilibrio y control postural cuando ha habido lesión previa.
Para interpretar los resultados de los tratamientos, se deben incorporar escalas que valoren el funcionamiento del tobillo como la Foot and Ankle Mobility Measures (FAAM), o su versión extendida la Foot and Ankle Disability Index (FADI), y la Escala Funcional de Extremidad Inferior (LEFS). La evaluación debe incluir pruebas de salto sobre una pierna combinado con movimientos laterales, diagonales y de cambios de dirección. Para la inestabilidad de tobillo, se tendrá en cuenta si esta se reproduce o no durante las pruebas. Además, se deben incluir medidas fiables de la hinchazón del tobillo, rango de movimiento y equilibrio sobre una sola pierna.
Intervenciones
Esguince lateral agudo de tobillo
A. Se recomienda, basándose en evidencia sólida, comenzar a cargar parcialmente el peso del cuerpo de manera temprana con muletas o ayudas similares que favorezcan la cicatrización y disminuyan el dolor a medida que el paciente mejora su capacidad de soportar peso sobre el tobillo afecto.
A. Asimismo, se recomienda realizar de programas de ejercicio terapéutico ya que mejora el funcionamiento del tobillo y las piernas y disminuye el riesgo de tener otro esguince. En lesiones más graves, el tobillo puede ser inmovilizado.
B. Tienen evidencia moderada los procedimientos de terapia manual como drenaje linfático, movilización activa y pasiva y movilización anteroposterior del astrágalo, realizados sin dolor, ya que reduce la hinchazón y mejora la movilidad del tobillo sin dolor y la marcha.
Respecto al uso de los agentes físicos:
A. Aplicar hielo de manera varias veces al día tiene evidencia sólida que demuestra que puede reducir del dolor, disminuir la necesidad de analgésicos y mejorar la capacidad del tobillo de soportar peso. Por otro lado, también hay evidencia sobre la ineficacia de los ultrasonidos en el esguince lateral agudo de tobillo.
C. La diatermia de onda corta pulsada se puede utilizar para reducir la hinchazón y posiciones inadecuadas del pie al caminar, pero tiene un grado de evidencia débil.
D. No está clara la eficacia de la electroterapia y el láser de baja intensidad.
Esguince lateral posagudo de tobillo e inestabilidad de tobillo
A. El tratamiento con mayor nivel de evidencia es la terapia manual, que abarca movilizaciones articulares (en carga o descarga) y manipulaciones. Estas mejoran el rango de flexión dorsal del tobillo, el control postural y la tolerancia a soportar el peso sobre el tobillo afecto en pacientes con esguince lateral posagudo de tobillo.
C. Con un nivel de evidencia débil, se recomienda la implementación de programas de ejercicio terapéutico que incluyan actividades de equilibrio sobre una sola pierna en superficies inestables, que pueden realizarse con férula. Se ha mostrado efectivo para mejorar la movilidad, la fuerza, la coordinación y el control postural tanto en esguinces posagudos de tobillo como en inestabilidad de tobillo.
C. En atletas, se recomienda, además, la realización de un entrenamiento en actividades relacionadas con el equilibrio y el deporte para reducir el riesgo de nuevos esguinces.
English version:
Lateral ankle sprains involve the external lateral ankle ligament injury. This injury happens most commonly due to a sudden inversion force. The most usual consequences are pain and instability. When instability symptoms continue even after the damage has healed, patients are often diagnosed with ankle instability.
The lateral ankle sprain is related to certain risk factors such as individuals who have had previous ankle sprains, not using ankle braces or sports bandaging, not warming up properly before physical activity, having lower ankle dorsiflexion range of motion and not participating in balance and postural control prevention programs when there is a history of a previous injury.
Functional ankle scales such as the Foot and Ankle Mobility Measures (FAAM), or its extended version the Foot and Ankle Disability Index (FADI), and the Lower Extremity Functional Scale (LEFS), should be included to interpret the outcome measures. The evaluation should measure the single-limb hop combined with lateral movements, diagonal movements and direction changes. Clinicians may be able to objectify signs of ankle instability during the previous tests. Moreover, reliable measures of ankle swelling, ankle range of motion and single-leg balance should be included.
Interventions
Acute lateral ankle sprain
A. Early weight bearing with gait assistive devices such as crutches is backed by solid evidence, and advised for acute lateral ankle sprain so that the injury can properly heal and reduce the pain while the patient progresses at bearing the weight on the affected limb.
A. Furthermore, implementing therapeutic exercise programs is very recommended for improving ankle and legs function and decreasing the risk of another ankle sprain. In more severe injuries, the ankle may be immobilized.
B. Manual therapy procedures such as lymphatic drainage, active and passive mobilization and anterior-to-posterior talar mobilization, within pain-free movement, have moderate evidence, as they can reduce swelling and improve pain-free mobility and gait parameters.
About the use of physical agents:
A. Applying ice repeated times a day has been strongly proven to reduce pain, decrease the need for pain medication and improve weight bearing. On the other hand, there is also solid evidence about the ineffectiveness of ultrasounds in acute lateral ankle sprains.
C. Pulsating short wave diathermy can be used to reduce swelling and and foot placing deviations while walking, but its use has a weaker level of evidence.
D. The benefits of using electrotherapy and low-level laser therapy aren´t clear.
Postacute lateral ankle sprain and ankle instability
A. The intervention with the highest level of evidence is manual therapy, which includes joint mobilizations (weight-bearing and non-weight-bearing) and manipulations. These can increase ankle dorsiflexion, postural control and weight-bearing tolerance in postacute lateral ankle sprain patients.
C. Although it has a weak level of evidence, therapeutic exercise programs are recommended, including single-leg balance activities using unstable surfaces, which can be performed with orthesis. It has been proven to increase mobility, strength, coordination and postural control in both postacute ankle sprains and ankle instability.
C. As for athletes, implementing balance and sport-related activity training is advised in order to reduce the risk for recurring ankle sprains.
Martin RL, Davenport TE, Paulseth S, Wukich DK, Godges JJ. Ankle stability and movement coordination impairments: Ankle ligament sprains. J Orthop Sports Physio Ther [Internet]. 2013 [consultado 3 abril 2021]; Vol. 43, No. 9. Disponible en: https://www.jospt.org/doi/10.2519/jospt.2013.0305