Comentario sobre la GPC «Knee Pain and Mobility Impairments» (2018)

Nombre completo de la guía: Knee Pain and Mobility Impairments: Meniscal and Articular Cartilage Lesions Revision 2018.

Asignatura: Métodos Específicos de Intervención en Fisioterapia II (UCM).

Curso académico: 2021/2022.

Nombre de los estudiantes: Andrés Lázaro Gómez, Rubén Maroto García, Rodrigo Vallejo Apéstigue.

Contenidos de la guía:

Las lesiones de menisco representan casi una cuarta parte de todas las lesiones de rodilla. Los desgarros del menisco lateral ocurren más frecuentemente en atletas más jóvenes.

Además, las lesiones de cartílago aisladas son menos comunes que las lesiones de cartílago no-aisladas. Si el paciente no realiza una actividad física será más propenso a una lesión del cartílago. Son más comunes las lesiones de cartílago y menisco tras una reintervención de LCA. 

La meniscectomía parcial es el principal procedimiento quirúrgico utilizado para tratar las roturas de meniscos. Los procedimientos de microfractura para lesiones del cartílago articular se utilizan principalmente en pacientes jóvenes, son asociados con buenos resultados.

El curso clínico para la mayoría de los pacientes después de una lesión de menisco tratado con o sin cirugía suele ser satisfactorio.

Los pacientes sin extirpación de menisco tienen resultados similares o mejores en términos de fuerza y ​​función de la rodilla en el corto y medio plazo en comparación con los que tuvieron meniscectomía parcial.

Tras las Meniscectomía parcial suelen producirse alteraciones en la propiocepción y la fuerza muscular a corto plazo (menos de 6 meses). La mayoría de estas deficiencias y limitaciones en los resultados informados por los pacientes pueden resolverse en 2 años después de la operación. Sin embargo, la función percibida de la rodilla y calidad de vida son más bajos 4 años después de la cirugía. 

Los pacientes jóvenes sometidos a una reparación de menisco tienen mejor percepción de la función de la rodilla, menos pérdida de actividad y mayores tasas de retorno a la actividad en comparación con quienes tienen APM.

Los atletas con trasplante de autoinjerto osteocondral tienen una tasa más alta de función de la rodilla autoinformada, y mantienen nivel de actividad en comparación con los atletas con implantación de condrocitos autólogos o microfractura.

El regreso a la actividad después de los procedimientos de ACI es alto, pero los pacientes se retrasan en su vuelta al deporte. Las tasas de fracaso y reoperación por complicaciones después de los procedimientos de ACI son altas.

Los procedimientos de ACI son los más apropiados para microrroturas del cartílago articular y aquellos que regresan a deportes de baja exigencia. 

Aquellos con lesiones pequeñas que regresan a deportes de alta demanda tienen una mayor tasa de fracaso. 

Los deportes de giros bruscos son factores de riesgo para las roturas de menisco. Los factores de riesgo para los desgarros de menisco medial y lateral son: 

  • Mayor índice de masa corporal
    • Edad
    • Sexo femenino 
    • Retraso en la reconstrucción del LCA. 

Un diagnóstico anatomopatológico/médico de una lesión de menisco/cartílago articular puede proporcionar información valiosa para describir la patología tisular y puede ayudar en la planificación quirúrgica o no. Por ello se propone un modelo basado en los siguientes componentes para conseguir el mejor tratamiento del paciente:

  1. Evaluación médica; incorpora los hallazgos de la historia y el examen físico 
  2. Clasificación a través de la evaluación de los hallazgos clínicos de alteraciones musculoesqueléticas del funcionamiento corporal y patología tisular asociada; nos ayudará a determinar las deficiencias físicas más relevantes asociadas con las limitaciones de actividad 
  3. Etapa de irritabilidad; nos ayudará a conocer la capacidad del tejido para manejar el estrés físico
  4. Instrumentos evaluativos para la medida de resultado; Son importantes en la gestión de la atención individual del paciente y proporcionan la oportunidad de comparar y determinar colectivamente eficacia 
  5. Estrategias de intervención para pacientes con lesiones de menisco/cartílago articular con respecto a la atención posquirúrgica.

Los médicos deben evaluar el estado de la rodilla para identificar el estado actual y monitorizar los cambios a lo largo del tratamiento.

Existen distintos cuestionarios como el KOOS y el EQ-5D (escalas que han sido desarrolladas como instrumento para evaluar la opinión del paciente sobre su rodilla) que se han demostrado como válidos para el diagnóstico de esta patología.

Existen otros cuestionarios que basándose en la calidad de vida de la rodilla como el KqoL-26 que nos ayudan a sospechar de lesión de ligamentos o menisco.

Distintos estudios de grado 2 y 3 nos informan que la ubicación de los síntomas de dolor no se correlacionó con la ubicación de la rotura de menisco.

Los médicos deben evaluar al menos al inicio y al alta el KOOS y IKDC 2000, la marcha de 6 minutos, prueba de salto de una pierna…

Por lo que el mejor tratamiento para estos pacientes sería seguir esta guía práctica.

Basándonos en varios estudios de evidencia 2, se concluye que no hay una diferencia clara en cuanto a la mejoría de resultados histológicos de los pacientes tratados con movilización continua pasiva frente a la movilización activa después de la cirugía.

En un estudio con grado de evidencia 1, se refleja que los pacientes tratados con MACI sometidos a un grupo de programa de peso progresivo presentan una mejoría en la calidad de vida respecto al grupo de atención estándar.

Distintos estudios de evidencias 1 discrepan sobre cuál es el mejor uso de la carga progresiva para pacientes con reparaciones meniscales o lesiones condrales.

En un estudio de grado de evidencia 1, se refleja que los cambios progresivos del peso benefician en etapas tempranas de la reparación meniscal, además el objetivo es alcanzar el máximo peso en 6-8 semanas después de un MACI.

En un estudio de grado de evidencia 2, relata que la cirugía condiciona el inicio de la actividad física, además, coincide en que se debe entrenar de forma funcional la fuerza y la resistencia de los cuádriceps y los isquiotibiales después de una meniscectomía.

En un estudio de evidencia 2, se plantea el entrenamiento neuromuscular enfocado en cuádriceps para pacientes con desgarros de menisco, lesiones de cartílago y cirugías de ambos.

En un estudio de evidencia 3 se valoró la eficacia de un programa de entrenamiento estándar en deportistas de alto rendimiento y personas sedentarias. Mejoraron ambos grupos su funcionalidad, pero los deportistas mejoraron más.

Por lo que el mejor tratamiento para estos pacientes sería seguir esta guía práctica.

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English version:

Meniscus injuries account for almost a quarter of all knee injuries. Lateral meniscus tears occur more frequently in younger athletes than in older people.

Furthermore, isolated cartilage injuries are less common than non-isolated cartilage injuries. If the patient does not perform physical activity, they will be more prone to cartilage injury. Cartilage and meniscus injuries are more common after Anterior cruciate ligament reoperation.

Partial meniscectomy is the main surgical procedure used to treat meniscal tears. Microfracture procedures for articular cartilage injuries are mainly used in young patients, they are associated with good results.

The clinical course for most patients after a meniscus injury treated with or without surgery is usually satisfactory.

Patients without meniscus removal have similar or better results in terms of knee strength and function in the short and medium term compared to those who had partial meniscectomy.

Short-term alterations in proprioception and muscle strength usually occur after partial meniscectomy (less than 6 months). Most of these shortcomings and limitations in patient-reported outcomes can be resolved within 2 years postoperatively. However, perceived knee function and quality of life are lower 4 years after surgery.

Young patients undergoing meniscal repair have better perception of knee function, less loss of activity, and higher rates of return to activity compared to those with MPA.

Athletes with osteochondral autograft transplantation have a higher rate of self-reported knee function and maintain activity level compared with athletes with autologous chondrocyte implantation or microfracture.

Return to activity after ACI procedures is high, but patients are delayed in their return to sport. Failure and reoperation rates for complications after ACI procedures are high.

ACI procedures are most appropriate for articular cartilage microtears and those returning to low-demand sports.

Those with minor injuries who return to high-demand sports have a higher failure rate.

Twisting sports are risk factors for meniscus tears. Risk factors for medial and lateral meniscus tears are:

  • Higher body mass index
    • Age
    • Female sex
    • Delayed anterior cruciate ligament reconstruction.

A pathological/medical diagnosis of a meniscus/articular cartilage injury can provide valuable information to describe the tissue pathology and can help in surgical planning or not. For this reason, a model based on the following components is proposed to achieve the best treatment for the patient:

  1. Medical evaluation; incorporates the findings of the history and physical examination
  2. Classification through evaluation of clinical findings of musculoskeletal disturbances of body function and associated tissue pathology; will help us determine the most relevant physical impairments associated with activity limitations
  3. Irritability stage: It will help us to know the capacity of the tissue to handle physical stress.
  4. Evaluative instruments for the measurement of results; They are important in managing individual patient care and provide the opportunity to collectively compare and determine efficacy.
  5. Intervention strategies for patients with articular cartilage/meniscal injuries regarding post-surgical care.

Physicians should assess the condition of the knee to identify current status and monitor changes throughout treatment.

There are different questionnaires such as the KOOS and the EQ-5D (scales that have been developed as an instrument to evaluate the patient’s opinion about their knee) that have been shown to be valid for the diagnosis of this pathology.

There are other questionnaires based on the quality of life of the knee, such as the KqoL-26, which help us to suspect ligament or meniscus injury.

Different grade 2 and 3 studies inform us that the location of the pain symptoms did not correlate with the location of the meniscal tear.

Physicians should evaluate at least at the beginning and at discharge the KOOS and IKDC 2000, the 6-minute walk, the one-legged jump test…

So, the best treatment for these patients would be to follow this practical guide.

Based on several evidence studies 2, we conclude that there is no clear difference in terms of the improvement of histological results in patients treated with continuous passive mobilization versus active mobilization after surgery.

In a study with grade 1 evidence, it is reflected that patients treated with MACI subjected to a progressive weight program group present an improvement in quality of life compared to the standard care group.

Different evidence studies 1 disagree on the best use of progressive loading for patients with meniscal repairs or chondral injuries.

In a study of evidence grade 1, it is reflected that progressive changes in weight benefit in early stages of meniscal repair, in addition, the objective is to reach maximum weight in 6-8 weeks after a MACI.

In a study with grade 2 evidence, he reports that surgery determines the start of physical activity, in addition, he agrees that the strength and resistance of the quadriceps and hamstrings should be trained functionally after a meniscectomy.

In an evidence study 2, neuromuscular training focused on quadriceps is proposed for patients with meniscus tears, cartilage injuries and surgeries for both.

In an evidence study 3 the efficacy of a standard training program was assessed in high performance athletes and sedentary people. Both groups improved their functionality, but the athletes improved more.

So, the best treatment for these patients would be to follow this practical guide.

Abreviaturas

  • MACI: matrix-support autologous chondrocyte implantation
    • ACI: autologous chondrocyte implantation
    • KOOS: Knee injury and osteoarthritis Outcome Score
    • EQ-5D: European quality of Life 5 dimensions
    • KQoL-26: Knee quality of Life 26 item questionnaire
    • IKDC 2000: International Knee documentation committee 2000 subjective Knee evaluation form
    • APM: arthroscopic partial meniscectomy

Logerstedt, D. S., Scalzitti, D. A., Bennell, K. L., Hinman, R. S., Silvers-Granelli, H., Ebert, J., Hambly, K., Carey, J. L., Snyder-Mackler, L., Axe, M. J., Mcdonough, C. M., Beattie, P., Dewitt, J., Ferland, A., Howard, J. S., Kaplan, S., Killoran, D., Schmitt, L., Thorlund, J. B., & Torburn, L. (2018). Clinical Practice Guidelines Knee Pain and Mobility Impairments: Meniscal and Articular Cartilage Lesions Revision 2018. J Orthop Sports Phys Ther, 48(2), 1–50. https://doi.org/10.2519/jospt.2018.0301

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