Nombre completo de la guía: Diagnosis, treatment and prevention of ankle sprains: Update of an evidence-based clinical guideline.
Asignatura: Métodos Específicos de Intervención en Fisioterapia II.
Universidad: Universidad Complutense de Madrid.
Nombre de las estudiantes: Sara Beltrán Verdugo, Cristina Gálvez París, Diego Sánchez Ramos.
Contenidos de la guía:
El esguince lateral de tobillo (ELT) es una lesión musculoesquelética que se produce con alta frecuencia en la población general y deportistas. Esta lesión puede producir a largo plazo inestabilidad crónica de tobillo, cursando con dolor, hinchazón y posibles recidivas.
Existen factores predisponentes que aumentan el riesgo de sufrir ELT. Se clasifican en intrínsecos (flexión dorsal limitada, propiocepción reducida, déficit de equilibrio o índice de masa corporal) o extrínsecos (tipo de deporte practicado, nivel de participación o tipo de calzado).
Los ELT se pueden clasificar en tres grados: grado I (esguince leve), grado II (lesión moderada) y grado III (esguince severo o lesión total del ligamento).
Para diagnosticar un ELT se debe descartar la fractura mediante las reglas de Ottawa (OAR) o por radiografía. Ante una prueba de cajón anterior de tobillo positiva existe una alta probabilidad de ruptura de los ligamentos laterales. También se puede realizar una RMN para detectar lesiones graves de ligamentos o lesiones óseas y cartilaginosas.
Las principales técnicas de fisioterapia empleadas en el tratamiento de los esguinces laterales de tobillo según el nivel de evidencia científica son:
- Ejercicio: un programa de ejercicios neuromusculares y propioceptivos de inicio temprano después de la lesión reduce la prevalencia de lesiones recurrentes y la inestabilidad de tobillo. A su vez, reduce el tiempo de recuperación mostrando mejores resultados en fuerza, propiocepción y funcionalidad articular. (nivel 1)
- Terapia quirúrgica: el tratamiento quirúrgico se reserva esencialmente para la inestabilidad crónica de tobillo (que no respondieron a un programa de ejercicios) y esguinces recurrentes que puedan aumentar el riesgo de osteoartritis. No obstante, los tiempos de recuperación son más largos y pueden padecer rigidez de tobillo o alteraciones en la movilidad. También se emplea esta técnica para tratar la laxitud ligamentosa excesiva y la rotura completa del ligamento lateral. A pesar de ello, se emplea con más frecuencia el tratamiento funcional para evitar un procedimiento invasivo y un riesgo innecesario de complicaciones. (nivel 1)
- RICE: es un método de tratamiento conservador que consiste en realizar reposo, aplicación de hielo, compresión y elevación del tobillo afecto. Esta técnica como tratamiento aislado no presenta mejoras significativas en síntomas, como el dolor, la hinchazón o la funcionalidad del paciente, por lo que no tiene la evidencia necesaria en el tratamiento del esguince agudo. (nivel 2)
- Inmovilización: es un tipo de tratamiento conservador para tratar el dolor o el edema, que no debe aplicarse en periodos superiores a 10 días. Esta técnica es beneficiosa acompañada con una posterior terapia con ejercicios o tratamiento funcional. (nivel 2)
- Soporte funcional: los aparatos ortopédicos semirrígidos mostraron más eficacia que el vendaje elástico. El uso de tobillera ofreció mejores resultados que otras medidas funcionales de sujeción (kinesiotape). Se recomienda el empleo de soporte funcional durante 4-6 semanas en lugar de la inmovilización. (nivel 2)
- Terapias alternativas: la ecografía, la terapia láser, electroterapia y onda corta no han demostrado tener efectos beneficiosos sobre el dolor, el edema y la función. (nivel 2)
- Movilización manual: la movilización articular mejora a corto plazo la flexión dorsal de tobillo y disminuye el dolor después de un ELT agudo. Sin embargo, esta terapia se recomienda en combinación con un programa de ejercicios. (nivel 3)
En conclusión, el tratamiento funcional es la estrategia de elección para los esguinces de tobillo. Un abordaje funcional, compuesto por RICE junto con un programa de ejercicios consigue una mejoría en las actividades de la vida diaria y una rápida incorporación a la vida laboral. Además, debido a la alta prevalencia de esta patología es necesario un abordaje preventivo.
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English version:
El esguince lateral de tobillo (ELT) es una lesión musculoesquelética que se produce con alta frecuencia en la población general y deportistas. Esta lesión puede producir a largo plazo inestabilidad crónica de tobillo, cursando con dolor, hinchazón y posibles recidivas.
Existen factores predisponentes que aumentan el riesgo de sufrir ELT. Se clasifican en intrínsecos (flexión dorsal limitada, propiocepción reducida, déficit de equilibrio o índice de masa corporal) o extrínsecos (tipo de deporte practicado, nivel de participación o tipo de calzado).
Los ELT se pueden clasificar en tres grados: grado I (esguince leve), grado II (lesión moderada) y grado III (esguince severo o lesión total del ligamento).
Para diagnosticar un ELT se debe descartar la fractura mediante las reglas de Ottawa (OAR) o por radiografía. Ante una prueba de cajón anterior de tobillo positiva existe una alta probabilidad de ruptura de los ligamentos laterales. También se puede realizar una RMN para detectar lesiones graves de ligamentos o lesiones óseas y cartilaginosas.
Las principales técnicas de fisioterapia empleadas en el tratamiento de los esguinces laterales de tobillo según el nivel de evidencia científica son:
- Ejercicio: un programa de ejercicios neuromusculares y propioceptivos de inicio temprano después de la lesión reduce la prevalencia de lesiones recurrentes y la inestabilidad de tobillo. A su vez, reduce el tiempo de recuperación mostrando mejores resultados en fuerza, propiocepción y funcionalidad articular. (nivel 1)
- Terapia quirúrgica: el tratamiento quirúrgico se reserva esencialmente para la inestabilidad crónica de tobillo (que no respondieron a un programa de ejercicios) y esguinces recurrentes que puedan aumentar el riesgo de osteoartritis. No obstante, los tiempos de recuperación son más largos y pueden padecer rigidez de tobillo o alteraciones en la movilidad. También se emplea esta técnica para tratar la laxitud ligamentosa excesiva y la rotura completa del ligamento lateral. A pesar de ello, se emplea con más frecuencia el tratamiento funcional para evitar un procedimiento invasivo y un riesgo innecesario de complicaciones. (nivel 1)
- RICE: es un método de tratamiento conservador que consiste en realizar reposo, aplicación de hielo, compresión y elevación del tobillo afecto. Esta técnica como tratamiento aislado no presenta mejoras significativas en síntomas, como el dolor, la hinchazón o la funcionalidad del paciente, por lo que no tiene la evidencia necesaria en el tratamiento del esguince agudo. (nivel 2)
- Inmovilización: es un tipo de tratamiento conservador para tratar el dolor o el edema, que no debe aplicarse en periodos superiores a 10 días. Esta técnica es beneficiosa acompañada con una posterior terapia con ejercicios o tratamiento funcional. (nivel 2)
- Soporte funcional: los aparatos ortopédicos semirrígidos mostraron más eficacia que el vendaje elástico. El uso de tobillera ofreció mejores resultados que otras medidas funcionales de sujeción (kinesiotape). Se recomienda el empleo de soporte funcional durante 4-6 semanas en lugar de la inmovilización. (nivel 2)
- Terapias alternativas: la ecografía, la terapia láser, electroterapia y onda corta no han demostrado tener efectos beneficiosos sobre el dolor, el edema y la función. (nivel 2)
- Movilización manual: la movilización articular mejora a corto plazo la flexión dorsal de tobillo y disminuye el dolor después de un ELT agudo. Sin embargo, esta terapia se recomienda en combinación con un programa de ejercicios. (nivel 3)
En conclusión, el tratamiento funcional es la estrategia de elección para los esguinces de tobillo. Un abordaje funcional, compuesto por RICE junto con un programa de ejercicios consigue una mejoría en las actividades de la vida diaria y una rápida incorporación a la vida laboral. Además, debido a la alta prevalencia de esta patología es necesario un abordaje preventivo.
Vuurberg G, Hoorntje A, Wink LM, van der Doelen BFW, van den Bekerom MP, Dekker R, et al. Diagnosis, treatment and prevention of ankle sprains: Update of an evidence-based clinical guideline. British Journal of Sports Medicine [Internet]. 2018 Aug 1 [cited 2021 Apr 21];52(15):956. Available from: http://bjsm.bmj.com/